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Lunes, 20 Abril 2015 16:37

El voluntariado, ¿por qué y para qué?

Vivimos en un contexto complicado. Nos encontramos con importantes cambios propiciados en gran medida por el aumento progresivo del  envejecimiento de la población y la actual crisis y desestabilización económica mundial.

Cada vez más personas en el mundo, por diferentes circunstancias, dependen de otros para poder, en ocasiones, simplemente alimentarse o mantener una higiene mínima. Hablamos en esta publicación del voluntariado.

Los mayores son un colectivo que  tiene un alto riesgo de exclusión social. De hecho este riesgo se incrementa enormemente con personas que sufren ciertas dificultades, sobre todo enfermedades que dificultan la vida cotidiana de estos, haciéndoles dependientes. Por ejemplo, enfermedades del aparato locomotor que imposibilitan el desplazamiento de estas personas; también enfermedades neurodegenerativas, etc., que hacen que nuestros mayores se conviertan en personas totalmente dependientes. En muchas ocasiones, son las propias familias las que se encargan directamente de sus mayores o buscan centros privados que se encarguen de ellos.

El creciente envejecimiento de la población ha hecho que se intente dar cobertura mediante organizaciones públicas, sanitarias de origen tanto privado como público.

Todo esto hace que se demande cada vez más servicios de voluntariado para poder dar cobertura a estas demandas. ¿Será quizá la única vía para poder ayudar a las personas dependientes? Desde luego lo óptimo sería que se pudiera dar cobertura, a estas necesidades, mediante trabajadores cualificados que de forma remunerada puedan ofrecer unos servicios profesionales, sin embargo debido a la falta de recursos económicos no hay demanda de profesionales en este sentido y por eso se debe cubrir con personas que acceden a este voluntariado, aunque en muchos casos son personas con muy buenas intenciones, quizá mucha vocación, pero con poca formación de base sobre el trabajo que van a realizar.

Debemos  intentar definir el concepto de voluntariado, para poder acercarnos más al tema. Así, podemos entender por voluntariado, el conjunto de actividades que se llevan a cabo por parte de personas que quieren realizarlas de forma altruista, con fines solidarios, realización libre sin intereses económicos de por medio y que generalmente se desarrollan por medio de programas y proyectos que organizan tanto organizaciones privadas o públicas.

Como podemos imaginar las motivaciones que tienen muchas de estas personas para ofrecerse como voluntarias para poder ayudar a los demás son muy diversas (solidarias, vocacionales, afectivas, como espacio de encuentro, prestigio, experiencia, etc…), en ciertas ocasiones no son quizá las mejores motivaciones desde un punto de vista moral, sin embargo no debemos entrar en el error de generalizar pensando que hay otros intereses fuera de la propia ayuda a otros.

Tampoco podemos caer en el error de pensar que los voluntarios son personas jóvenes exclusivamente. De hecho cada vez hay personas mayores que se dedican al voluntariado, lo cual contribuye a la sociedad de forma positiva ya que por un lado aportan conocimientos y experiencia y, por otro, se ven beneficiados por seguir manteniéndose activos una vez superada la edad de jubilación.  Debemos incentivar a la sociedad, para que esta conciba al voluntariado como una posible fuente de experiencias que les permite estar activos y en contacto con otras personas favoreciendo las relaciones sociales y evitando el aislamiento de aquellos en riesgo de exclusión social.

En cualquier caso ahora y en el futuro próximo más que nunca se necesita que las personas nos ayudemos las unas a las otras y el voluntariado es una vía más de colaboración social entre todos nosotros en muy diversos ámbitos (personas dependientes, familias con pocos recursos, etc.).

Con todo y esto, las personas interesadas en ofrecer su ayuda pueden acudir a programas de voluntariado que hay en sus países o en sus regiones, organizadas por entidades gubernamentales y no gubernamentales como los de la obra social La Caixa. Por ejemplo en España hay programas de voluntariado organizados por las diferentes comunidades. También existen programas a nivel europeo y mundial, como los de la Cruz roja o de la APEE (Organismo autónomo programas educativos europeos).

Incluso esto ya se desarrolla a través de Apps y webs, como http://www.hacesfalta.org/voluntariado-mayores.aspx que se centra en voluntariado en general y específicamente con mayores, etc…

Al fin y al cabo este voluntariado debe ser resultado de las nuevas configuraciones de las nuevas sociedades. Grandes organizaciones como la Comisión Europea (financiando diferentes proyectos como Grundtvig Senior Volunteering Projects). y el Imserso también trabajan a favor del voluntariado para personas mayores.